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El faro que contaba barcos
Un faro viejo cuenta cada noche los barcos pesqueros de vuelta a salvo antes de poder descansar él también.
CuentoEdades 6–96 min de lectura
El cuento
En un saliente rocoso al borde del mar había un faro viejo. Cada noche tenía un trabajo importante: proyectaba su haz cálido sobre el agua para que los barcos pesqueros hallaran el camino de vuelta al puerto.
Al faro le gustaba contarlos de vuelta. «Uno», decía, cuando el primer barquito pasaba las rocas. «Dos. Tres.» Cada vez más despacio llegaban los barcos, sus faroles como estrellitas somnolientas en las olas.
Cuando el último barco estuvo amarrado a salvo y el puerto en silencio, el faro dejaba su haz suave y lento, recorriendo con calma el mar oscuro. Su trabajo estaba hecho. Y solo entonces, seguro de que todos estaban en casa, el viejo faro se recostaba a descansar hasta el amanecer.
Leerlo en voz alta
Contar los barcos invita al niño a contar junto y a ralentizar la respiración con el ritmo.
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Fuente: Cuento original escrito para TempoLife. Libre para leer en voz alta. · comprobado 2026-09-04
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