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El oso que coleccionaba bostezos
Un oso amable junta los bostezos de todos en un frasco para que todo el valle se duerma.
CuentoEdades 4–65 min de lectura
El cuento
Había una vez un oso grande y suave con un pasatiempo extraño y maravilloso: coleccionaba bostezos. Cada vez que alguien en el valle bostezaba — el tejón, el molinero, el caballo viejo cansado — el oso lo atrapaba suave en un frasco de cristal grande y cerraba la tapa.
Al final de un día largo el frasco estaba lleno de bostezos cálidos, lentos y somnolientos, girando suave como una niebla dorada.
A la hora de dormir el oso subía la colina, abría el frasco un poco y dejaba que los bostezos rodaran por el valle. Y uno tras otro, quien sentía un bostezo pasar abría la boca, se estiraba y se volvía maravillosamente somnoliento. (¿Sintió uno ahora?) Luego el oso bostezó el bostezo más grande de todos y durmió.
Leerlo en voz alta
Los bostezos sí contagian: un bostezo lento y exagerado suyo suele provocar uno en el niño.
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Fuente: Cuento original escrito para TempoLife. Libre para leer en voz alta. · comprobado 2026-09-04
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